Un hecho fortuito, el nombramiento del confesor de la reina Isabel la Católica, fray Fernando de Talavera, como arzobispo de Granada, será el motivo por el cual fray Francisco Jiménez de Cisneros, que vive retirado en el convento de La Salceda, en Guadalajara, sea nombrado, a los cincuenta años cumplidos, confesor de la reina. Así comienza la carrera política del humilde fraile, quien desde entonces hasta su muerte, mantendrá la paz en Castilla y colaborará a su engrandecimiento físico y cultural. El cardenal Cisneros fue regente a la muerte de Fernando el Católico y arzobispo de Toledo a la muerte del Cardenal Mendoza. Contribuyó de forma decisiva a la configuración del nuevo Estado. En Alcalá de Henares fundó la Universidad Cisneriana, sabedor de que la renovación empezaba por la educación.
¿La esperas en otra plataforma? Te avisamos por email cuando llegue.
Este producto usa la API de TMDB pero no está respaldado ni certificado por TMDB.