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¿Cuánto cine europeo hay realmente en tu plataforma?

25 jun. 2026 · 3 min de lectura · La dirección

Hay una cifra que circula desde hace años y que casi nadie comprueba: las plataformas de streaming están obligadas a que al menos el 30 % de su catálogo sea obra europea. Lo dice la ley audiovisual española —su artículo 116— y, antes que ella, una directiva europea. Y lo dice por una razón sencilla: sin esa reserva, el cine que se hace aquí desaparecería bajo el peso del que llega de fuera.

Suena bien sobre el papel. La pregunta es qué pasa de verdad cuando abres el catálogo y cuentas.

Nosotros estamos en buena posición para responder, porque es justo lo que hacemos: seguir la disponibilidad de más de 47.000 títulos en más de 50 plataformas en España, y verla cambiar semana a semana. Y cuando miramos de dónde viene cada película, aparece algo que no sorprende pero conviene decir en voz alta: el cine europeo no está repartido por igual.

En un extremo están las plataformas públicas —la estatal y las autonómicas—. Ahí la pregunta casi pierde sentido: su catálogo es tan español y tan local que la mayoría de sus títulos ni siquiera figuran en las grandes bases de datos audiovisuales internacionales. No es que cumplan la cuota europea; es que existen, precisamente, para sostener ese cine de aquí. Son el suelo del que parte todo lo demás.

Un escalón hacia el otro lado, las plataformas privadas nacidas en España, las que han hecho del cine europeo y de autor su seña de identidad, van también muy sobradas: en algún caso, hasta cuatro de cada cinco títulos de su catálogo son producción europea. La norma, en su caso, describe lo que ya son.

Y luego están las grandes plataformas globales, que es otra historia. Ahí el abanico es enorme. Algunas se acercan a la mitad del catálogo en cine europeo; otras se quedan en torno a uno de cada cuatro títulos. No es un juicio —cada catálogo responde a un modelo de negocio, y una plataforma generalista con miles de estrenos de fuera parte de un sitio muy distinto que una pública o una pensada para el cine europeo—. Pero el contraste está ahí, y es grande: del «casi todo» de unas al «uno de cada cuatro» de otras.

Lo interesante no es señalar a nadie. Es que esa proporción se mueve. Cada vez que una película entra o sale de una plataforma, la foto cambia un poco. Y esa foto, la de qué cine tienes a mano de verdad cuando te sientas en el sofá, es la que llevamos midiendo desde el principio.

Seguiremos publicando lo que los datos nos enseñan sobre el mercado audiovisual en España. No para señalar, sino porque creemos que la disponibilidad debería poder mirarse de frente.

Cómo lo medimos: consideramos obra europea aquella cuyo país de origen pertenece a los Estados del Convenio del Consejo de Europa sobre Televisión Transfronteriza —el mismo perímetro que toma como referencia la definición de «obra europea» del art. 111 de la Ley 13/2022, General de Comunicación Audiovisual y del art. 1 de la Directiva 2010/13/UE—, con la salvedad de ciertas coproducciones que no computamos individualmente. Los porcentajes se calculan sobre los títulos con país de origen identificado. En las plataformas públicas, donde la mayor parte del catálogo es producción local sin metadatos internacionales, ofrecemos una lectura cualitativa en lugar de un porcentaje. Medición a fecha de junio de 2026.

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